En los campos del norte de Marruecos es imposible no verla. Sobre la cabeza de mujeres y hombres, la chachiya jeblia acompaña desde hace generaciones las labores agrícolas. De Chefchaouen a Ouazzane, pasando por Tétouan, Fahs-Anjra y Beni Arous, este sombrero de paja trenzada protege del sol y, al mismo tiempo, representa un saber hacer ancestral profundamente arraigado en el patrimonio de la región.